Desde los inicios

Desde 1954, Varsovienne aprendió a seleccionar las mejores materias primas. Aprendió como manejar las mezclas, trabajar las temperaturas justas y a reconocer el punto exacto en la preparación de cada ingrediente. Aprendió a crear a mano lo que requería un cuidado más especial. De esta forma, el cariño y la dedicación puesta al crear, se pueden sentir en la belleza, el sabor y la suavidad del producto creado.